miércoles, 2 de marzo de 2011

Flores blancas - Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 35-36-37


En Sueño Profético vi coronas de flores blancas, pero muchas. Desaparecían y se formaban otras. Esto lo vi varias veces.

Y dijo uno:

Estas flores son la oración que ahí hacen en la Tierra. La oración que ahí hacen, Aquí llega en flor, en aroma. La flor que ahí pones sin esta oración, Aquí no llega; es oración que tú haces para que el hombre te vea, y esa oración ahí se queda.

Todo lo material es para comprobación de lo que no tiene visión, de lo que tú sientes por dentro. Si tú amas y no lo dices, entierras el Amor; tienes que decirlo para que sepan que amas, pero que salga de dentro esta palabra. Por eso, la flor puesta en la tierra sin oración, es recuerdo para el hombre, no es recuerdo para Dios, no es un “¡Gracias Dios mío!”, este ruego es una flor.

Otra vez se vieron las flores que las formaba la oración.

Desperté, oí:

¡Qué aclaraciones hace este Dios
para aquel que las quiera!

Te forma de la oración
las flores blancas más bellas.

Te dice que si las pones
tan sólo puestas en la tierra,
es una oración al hombre.

Que al que ahí amaste no le llega.

Todo lo que vean ahí,
si no ha llegado a esta Gloria,
es recuerdo por cumplir.

El recuerdo que es recuerdo,
es recordando de Aquí.

Antes de poner las flores,
manda una oración Aquí,
que se convierte en flores
que luego verán en ti.

Lo que hagas en la Tierra,
procura vaya de Aquí.

Y siempre tendrás contacto
con los que vivan Aquí.


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