lunes, 7 de marzo de 2011

Sin Oírlo, al Maestro seguían - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag.210-211-212


En Sueño Profético decían:

El hombre, por no querer saber, él mismo se hace daño. El que aquí viene traído por Dios, te dice puro Evangelio, que esto es Palabra de Dios. El no querer buscar ni preguntar, no es postura de hombre amando.

Un Discípulo de Dios Hombre ahora sigue hablando:

Yendo un día con Pedro y dos más, llegamos a una venta para dar un poco de descanso a nuestros cuerpos y satisfacción a nuestros espíritus, ya que íbamos contentos con el cometido que nos había encargado nuestro Maestro, Hombre y Dios; primero que Hombre, Dios. Se acercaron dos y dirigiéndose a Pedro le dijeron:

–No sé si mi pregunta está acertada: ¿Vosotros tenéis trato con Ese que dicen que es Enviado del Cielo?; que esto lo dice Él y todo el que trato con Él tiene.

Se puso Pedro de pie, y cogiendo asientos de otras mesas, le dijo:

–Seis días nos estáis buscando, pero se ve que os informaron mal, para que no tengáis contacto con el Maestro. Anoche me dijo el Maestro: “Pedro, ya no hacen falta las Palabras que te he dado de sentencia para el sitio que Yo quería que las dijeras en mi Nombre, que bien dicho, las digo Yo. Ahora te las cambio por Amor en Palabras. Antes eran sentencias en Palabras para un sitio donde no me aman. Y hoy te doy Amor porque me buscan sin protesta ni cansancio. Hoy les he dicho el camino que a ti te estoy diciendo”.

Desperté, oí:

¡Cuánto amaron estos hombres
que a Dios buscaron por los campos!

Estuvieron unos días
andando, sin encontrarlo,
por uno que no quería
que con Dios tuvieran trato.

Dios los deja unos días,
para que vieran los otros
que el Amor los llevaría.

Para darle la Enseñanza
a Pedro y a los que iban,
que sin oír al Maestro,
al Maestro lo seguían.

Que si ellos no pasaban
sin oírlo noche y día,
había muchos sin saber
lo que a ellos les decía.

Esta Enseñanza fue grande,
más que para los que no querían
que éstos amaran,
fue para los Discípulos.

Había días que el Maestro sabía
que no se hubieran ido de su lado.

Veían el mal comportamiento
que le tenían a sus Palabras.

Y Dios había sido enviado
para todos los hombres.

Ya, el hombre, que eligiera,
como los que Aquí citamos,
unos en contra de Dios,
y otros buscan sin descanso
Palabras de Salvación.


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