sábado, 12 de marzo de 2011

¿Puede vivir una materia dando ejemplo ahí, a diario hasta el fin? - Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - Pag. 139-140


En Sueño Profético me vi en un sitio grandioso, y estas fueron mis primeras palabras:

“Señor, ¿cómo decir yo esto para que lo crean?

Y dijo una voz:

Escribiendo el Dictado y publicando. El que lea estos Escritos, si ama a Dios, se unirá a esta Gloria. Y si dice que ama, por fuerza tiene que ver que este espíritu es traído Aquí, y enseñado sólo el espíritu, para volver a la materia y enseñarle lo que el hombre no quiere que aprenda.

Me notaba una fuerza grande, de dominio de gentes. Me explicaban y yo comprendía, y veía yo cómo explicarlo. Tenía yo que decir en la misma palabra: sí o no. Tan sólo dije: ¡Santo Cielo!

Presentaron un camino, y se andaba con firmeza, sin tener vibración, a pesar de tantos como caminaban. Estaba este camino en el aire, sin estar sujeto a nada. No vi el empiezo, y por mucho que anduvimos, no vi el final. No había carne ni telas, pero había personas, y en un trozo de dos metros no se podían contar. Se formó una inmensa bóveda, y sólo estaba el Padre Eterno, sin Carne también, y un espesor grande de ángeles, con sólo cabeza y alas. Repetían mucho: “¡Gloria de Dios! ¡Dios en la Gloria! ¡Mando Divino que al hombre asombra!”.

Aquí entra el espíritu que a Dios ama. Pero aunque mucho ame, entrar y volver a la materia contando de esta Gloria para enseñar, esto sólo Dios lo hace. Es Dios el que arroba el espíritu, y Dios es el mismo que mantiene la carne sin que el hombre la dé por muerta.

Desperté, oí:

¿Puede la carne decir
los síntomas de esta Gloria
cuando no ha vivido Aquí?

Y un cerebro perturbado,
¿puede esto describir?

¿Y vivir una materia
dando ejemplo ahí,
un día, una semana,
meses, años y hasta el fin?

Hasta el fin ahí en la Tierra,
y luego quedará Aquí,
al servicio de esta Gloria,
llevando Mensajes ahí.

El que a esto ponga duda,
fijo que no cree en Aquí.


***