viernes, 4 de marzo de 2011

Espectador de la injusticia - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 171-172


En Sueño Profético hablaban de una familia que vivía cerca de Dios Hombre.

Dijo una:

Esta familia sabía del Maestro por otros que no vivían cerca de Él. Desearon saber unos dos años antes de su Crucifixión. Éstos, poco hablaban con la Madre, a quien ya se veía que era Lugar preparado por Dios Padre, al que veneraban como un solo Dios, sin admitir al Hijo.

Un día, cuando ya estaba el Maestro discutido por el hombre –de si era Dios o no era Dios, cuando unos era todo adorarlo, y la mayoría quería que Lo mataran–, estando el Maestro hablando de lo que el hombre Le haría, dijo esta vecina:

–Nosotros no tenemos nada en contra Tuya, y nada malo saldrá de nuestra boca.

Volvió el Maestro su Cabeza, porque ésta venía detrás, y se oyeron estas Palabras con fuerte resonancia:

–Tú no tienes nada en contra mía, y esto es unirte a los que piden mi Crucifixión, que tampoco éstos tienen nada en mi contra, pero no Me aman porque antes tuvieron que amar a mi Padre, y ya amarían al que por Él fue mandado. El que no ama, no defiende ni obedece, no aprende ni enseña, espera para ser espectador de la injusticia. Esto es ir en mi contra.

Desperté, oí:


Esta familia no amaba, dejaba crecer la injusticia, y luego querían demostrar compasión.

Dios quiere Amor, y ya tú defenderás la injusticia.

Defenderás la injusticia uniéndote a la Obediencia del Padre y queriendo el trato del Hijo.

Las palabras “nosotros no tenemos nada en contra Tuya”, dieron pena al Maestro.

Si amas, sobran estas palabras.

Si amas, adoras en el sufrimiento y tu espíritu se une a Dios.

No des disculpa, ama, y enfado no darás a Dios.

La disculpa es para el hombre que no sabe lo que es Dios.


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