domingo, 13 de marzo de 2011

Comida, lumbre y agua - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag.192-193-194


En Sueño Profético vi una fuente. De esta fuente caía el agua poco más que a gotas, y mucha gente se caía al suelo sedienta.

Dijo uno:

De esta fuente, si no tuviera la llave cerrada, bebería el que sed tuviera, y su muerte no sería sedienta. El que la llave cerró, la abrirá con sus sufrimientos.

Se quitó aquella visión y apareció una lumbre grandísima, había muchos con grandes tiritones de frío queriéndose acercar al fuego, pero se lo impedía el dueño de la lumbre, y pasaron la noche al relente, llegando la mañana y viendo a la mayoría engarrotados.

Aparecido otra visión, y se veía comida y mujeres con niños en brazos que alargaban la mano, siguiendo sin amparar a estos hambrientos.

Aparecieron los dos que habían negado agua y lumbre y censuraron a éste que no les daba comida y la enterraba, y queriendo demostrar ser buenos cristianos, quisieron en público avergonzarlo.

Estando hablando éstos que al Maestro no amaban, llegó Santiago y estas palabras repitió, que ya el Maestro a él le había hablado: “Es peor no darles agua y hacer que pasen sed, pues el agua, el que la niega, en Mí no puede creer”.

Y acercándose al de la lumbre, también le dio su Mensaje: “Mi Venida fue aquella noche tan fría, y calor no lo encontré. Éstos hicieron pecado, más que no dar de comer”.

Desperté, oí:

A Él, al nacer, no Le dieron calor ni cobijo.

Y al matar su Carne Le negaron el agua.

Dios hombre supo la angustia de la sed y la necesidad de la lumbre.

Si el agua no das, ¿cómo vas a dar comida? Si comida no das, puedes dar agua.

Ninguno amaba a Dios, pero el que menos amaba fue el que el agua negó.

Ama a Dios como Él ama, y darás comida, lumbre y agua.


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