martes, 27 de enero de 2015

Apúntate a estos pocos

En Sueño Profético hablaban de poder servirle a Dios. Decían:

A Dios Le sirve todo el que Lo ama; servirle de hacerle a Él servicio, no de Él mandarte; porque te puede mandar y tú no amarle, pero servirle. A Dios todos pueden servirle, como a Él llamarle.

¿Quién no podrá decir:
¡Dios mío, socórreme, dame el sustento,
dame Paz, dame consuelo,
no me abandones por lo que he hecho!
¡Dios mío, dame el Perdón!
¡Dios mío, quiero cumplir tus Mandamientos!?

Dijo uno:

Todos le sirven a Dios: el rico y el que recibe, el sano y el enfermo, el que lleva las muletas y el que derrocha belleza y al pecado da desprecio y vive con un pequeñito jornal. Todos Le sirven a Dios, si a Dios aman de verdad. Pero el hombre poco Le sirve, porque le falta Amor.

El que le sobra el dinero, se lo reserva sin dar, aunque a otro vea hambriento.

Y el que lleva las muletas renegando de su mal y ofendiendo a Dios, diciendo –cuando a Dios oye nombrar–: “¿Tú crees que Dios se ocupa del mal…? ¡Si Dios vive Allí en el Cielo y no oye…! ¡Porque yo ya Lo llame antes de coger muletas...!, y mira, ¡cojo me ves!”.  

Éstos no sirven a Dios, y el Mando que Dios les dé, siempre lo harán disgustados y amenazando: “¡que esto no lo hago más, ya puede Dios o los santos mandarme algún mandar!”.

Desperté, oí:

Piensa el servicio que haría
el que guarda gran dinero,
si se reservara un poco
y con lo demás
buscara al pordiosero
para cubrirle sus faltas.

Y el cojo, con sus muletas,
cuando oyera protestas
del que tiene piernas sanas
y estas palabras dijera:

¿Tienes queja de la vida,
y a Dios llamas ofendiendo...?
¡Si yo con mis dos muletas
y pierna y media que tengo,
en mi mente, al despertarme,
lo primero que digo es esto!:

¡Bendita sea tu Gloria,
que me tiene de instrumento
para aplacar al hombre
que habla en contra del Cielo!

Éstos, los pocos que hay,
gran servicio van haciendo.

¡Apúntate a estos pocos
y mete gente en el Cielo!


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Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C8