miércoles, 14 de enero de 2015

Caridad sin Dios, caridad del hombre

En Sueño Profético decían:

Ésta es lección para todos: Si practicas el Amor, la Caridad, y vas al Prójimo, vives con Dios, y puede que Dios viva en ti. Esto, si vistes estos tres puntos con el traje de la Paciencia, Paciencia que tiene todo el que a Dios ama.

Caridad, esta palabra es dicha y no practicada. Caridad, son pocos los que esta palabra entienden. Caridad, no es sólo compadecerte del hambriento. La Caridad puedes emplearla en estas causas: No publicar los defectos que otro tenga, y sí intentar el corregírselos; no hacer uso de tu grandeza delante del que esté necesitado; no humillar al que sepa menos que tú; tenerle Caridad al que fue gran pecador, cuando tú veas que quiere ser perdonado. La Caridad es la que transforma a la persona.

Dijo una mujer:

No puede haber bueno sin que tenga Caridad. Esto es tan imprescindible, que el que no la tiene, para que vean que es bueno, la hace falsa.

Caridad sin Dios, caridad del hombre.

Caridad material sin que medie el espíritu, caridad que empieza deprisa y acaba rápida.

La Caridad que manda el espíritu es lenta, segura, incansable y contagiosa.

La Caridad te lleva al Prójimo.

Desperté, oí:

Yo hice muchos pecados,
y Caridad me tuvieron
y Caridad me enseñaron.

El que Caridad me tuvo,
era ya casi un Santo.

Uno que sólo vivía
para ir siempre curando,
al que su espíritu lo tenía
siempre sucio de pecado.

Yo aprendí de este maestro,
y me buscaban a mí,
y no me creían, viéndolo,
que mi alegría en mí estaba,
cuando yo estaba en el Prójimo.

La Caridad me contagió,
y en el Prójimo me metió.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo II - C6