jueves, 29 de enero de 2015

Si no existiera esta Vida, Dios no permitiría al hombre en la otra

En Sueño Profético decían:

Si no existiera esta Vida, Dios no le permitiría al hombre en la otra.

Dios permite y deja que tú Lo ofendas con cantidad de maldad, aunque engañarlo quieras.

Si no existiera esta Vida, no existirían los Profetas. Que puedes darles el nombre de “Lugar donde Dios sus Palabras deja para que siempre esté vivo este Lugar en la Tierra”.

Dijo uno:

El que haya leído lecturas Bíblicas del Cielo a la Tierra, sin que manos del hombre hayan llegado, Esto, ve que es “Maroma Divina” que no se ha cortado.

Y si al Evangelio, aunque a Dios no quiera, le estudia sus trazos, ve que continúa este Dios hablando.

Es pecador, sin lástima, el que tenga estudios de la Palabra de Dios y aquí no acuda para recoger esta Enseñanza. Que aunque es la misma, al hombre le hace falta que digan los Representantes de la Palabra de Dios, que Dios sigue con su misma Enseñanza.

Estos son responsables del que intente borrar lo que es intocable.

Si el químico quisiera acostumbrar a beber veneno, diciendo que ya no mata, ¿qué haría con él la justicia cuando viera a hombres muertos por culpa de sus palabras?

Pues piensa: ¡cómo va a estar con Dios, ni con cuerpo ni cuando entierren su cuerpo, el que sabe que Esto es de Dios y silencio guarda!

Desperté, oí:

Hay pecador con lástima
y pecador sin Perdón.

Es más ladrón, hace más daño
y tiene menos perdón,
el que le entregaste llave,
que el que la puerta rompió.

El que la puerta la rompe
puede ser una tentación.

Pero al que el dueño de la casa
le da la llave y poderes,
¡éste no tiene perdón!

Ahora compara:

Dios, que sigue hablando,
y el que conoce el Lenguaje
no cunde este Mensaje
y ya niega Salvación
que a muchos podría llegarle.

Si no existiera esta Vida,
Dios no permitiría
al hombre la otra vida,
donde es vida sucia y corta.

Estúdiate este párrafo
mientras estás pisando Tierra:

“Dios elige, premia,
manda y perdona.
Pero piensa que juzga y aparta,
y ya no entras en su Gloria”.


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C4