domingo, 11 de enero de 2015

El espíritu como mando del cuerpo

En Sueño Profético hablaban del espíritu como mando del cuerpo:

Lengua que dice lo que el espíritu ya ha dicho en silencio. Y acción que haces, que el espíritu ya hizo primero. Esto es creer en lo que no estás viendo, como tanto que no ves y le das firma por hecho.

Dijo uno:

Tu presencia sea donde te reclamen porque crean este Hecho. Que hoy, poner duda, ofende a Dios del Cielo. Tu presencia pueden verla, para lo material, en sitio que no reclamen tu presencia. Pero para lo del espíritu, niega tu presencia.

En cambio, en el que te reclame porque crea en ti, sufres si te niegas.

Esto, el comprenderlo, no exige carrera. Dios siempre está en sitio que el hombre Lo quiera. Pobre o pecador, pero que Lo quiera.

Si el pobre Lo llama, Dios allí se encuentra. Y si el pecador quiere su Presencia, es porque el pecado mal allí se encuentra, y quiere la ayuda que Dios no le niega.

Desperté, oí:

Es difícil explicar
para que comprendan,
cómo nota el espíritu un rechazo,
que tienes que retirarte,
o algo que hace que hagas presencia.

El sufrimiento es herida,
que si el Bálsamo de Dios untas,
por fuerza, Bálsamo siente la herida.

Que este Bálsamo es
el que Dios prohíbe
para el que a Dios no lo pida.

Tu tiempo ya se cumplió,
de que hicieras presencia
donde ponían el “no”.

Esto para el espíritu.
Para la materia es andar
camino sin echar cuentas.

Entrar despacio, salir con fuerza.

Y Dios que juzgue y pida cuentas.

Consolar al afligido
y retirar del pecado.
Si esto haces por Dios,
cuéntate ya perdonado.

Cuando sin creer, creíste,
que habías hecho pecado. 


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C1