viernes, 30 de enero de 2015

Tú, de oración, y yo, de pecado

En Sueño Profético hablaban del sufrimiento del que Dios le habla. Decían:

Éste ama tanto, que sufre por el que a Dios no ama. Da con uno que ama y cien no. Estos que no aman, sólo lo sabe el que recibe la Comunicación de Dios. Dios le señala al que a Él no ama.

Este que hablaba dijo:

“Venid espíritus de la Orden” –y aparecieron muchos vestidos de blanco.

Dijo:

Yo, Domingo de Guzmán, y todos los de mi Orden que Aquí contemplamos al Poderoso de Cielos y Tierra, estamos unidos a tus Comunicaciones y te fortalecemos en tus sufrimientos, sufrimientos que pesarán al hombre. La Palabra de Dios debe ser publicada como Él manda. Dominicos de Aquí harán que Dominicos de ahí publiquen.

Dijo Álvaro:

En nuestra vida material teníamos ansias de saber de Aquí. No puede ser comprendido que digas que amas y no vayas a saber de este Amado, Amado que te da Amor sin poder compararlo. Yo pasaba en oración día tras día, y a Dios pedía que me hablara, y más de una vez en alguien se comunicaba, alguien que a mí venía porque Él se lo mandaba, y a mí me daba los medios para que yo le ayudara a aquel que no tenía nada, y al que desierto llegaba. Pero yo pedía para mí y para el que no tenía nada.

Se acercó Agustín y dijo:

Que tú, Álvaro, no pedías para ti, que hacías lo que a Dios agrada.

Desperté, oí:

Álvaro hacía, con lo que recogía, lo que Dios quería.

Sin duda que Dios se lo daba porque él lo repartía.

Dios, cuando te da, quiere que tú des, y cuando tú Le pides el Perdón, quiere que Le lleves muchos pecadores.

Pecadores que Él no quisiera que hubieran pecado.

Yo recibí su Perdón y cambié mi vida tanto, que cuando a veces oía “ahí va Agustín el Santo”, me escondía donde podía, para contener el llanto.

Por eso, Álvaro, tú y yo podemos hablar de esto tanto: tú, de oración, y yo, de pecado.

Que el que ama mucho a Dios, día y noche está rezando, y a esta Gloria moviliza, para quitar los pecados de aquel que mucho pecó porque a Dios nunca había amado.

DOMINGO DE GUZMÁN, ÁLVARO Y AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C3