lunes, 28 de septiembre de 2015

Amando a Dios, le puedes al sufrimiento

En Sueño Profético hablaban del sufrir y del sufrimiento. Decían:

Hay quien sufre por sufrir,
y hay quien sufre
porque tiene sufrimiento.

Hay quien sufre
y parece que no sufre
para aquel que no sabe
lo que es el sufrimiento.

Hay quien presenta un sufrir
sin que éste llegue adentro,
y hay quien no quiere que salga
el sufrir que lleva dentro.

Dijo uno:

Para llevar el sufrir
y poderle al sufrimiento,
tienes que creer en Dios.

Pero no basta el creer
si el Amor no está primero.

No es lo mismo el decir:
“yo Lo amo porque creo”,
que decir: “yo creo en Dios,
pero su Amor no lo quiero”.

A éste, cuando le llegue sufrir,
no podrá mirar al Cielo.

Que esta mirada te lleva
a pensar en el Madero,
y a ponerte de rodillas
y achicar tu sufrimiento,
de ver lo que el hombre hizo
porque le ofrecía su Reino.

Desperté, oí:

A más ames a Dios,
más le puedes al sufrimiento.

Hay quien coge el sufrimiento
como columna de mármol.

El que así coja el sufrir,
vive sufriendo y tirando.

Y en este tirar,
la columna va agrandando.

Que esta columna es la fuerza
de los espíritus malos.

Hay sufrimientos vividos,
grandes y con poco peso.

Éstos son los que a Dios sirven
para enseñar
a llevar el sufrimiento.

Pon clases para enseñar
a que lleven el sufrir
sin a Dios dejar de amar.

Pues el Amor ya te cambia
que la columna la muevas
como pluma, corcho o paja.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C4