miércoles, 2 de septiembre de 2015

El adelanto del hombre aparta de Dios

En Sueño Profético hablaban del hombre, de cómo quiere que viva el cuerpo. Que Dios lo permite porque ahí queda su invento, para que el cuerpo lo viva y luego le den entierro:

Todo lo que no es de Dios y no está en los Mandamientos, es querer que sirva el sombrero de zapato y el zapato de sombrero.

Si esto el hombre lo ve raro, ¿cómo verán en el Cielo que el hombre quiera vivir sin aprender y practicar los Mandamientos de Dios, que los dictó desde el Cielo, y luego Él bajó para enseñar a vivirlos?

¿Cómo puede pensar el hombre, que anule esta Enseñanza de Dios y luego su espíritu vuelva adonde salió?

Al adelanto del hombre, queriendo anular a Dios, no lo llames adelanto, llámale fracaso de los demonios, cuando Dios esté mediando.

La cuchara es para la boca, y la silla para sentarse. Por mucho que invente el hombre, esto jamás podrá cambiarse.

Desperté, oí:

¡Que cierto que el adelanto del hombre
siempre es apartar de Dios!

¡Qué cierto que creyéndolo y amándolo,
no puedes hacer lo que Él no mandó!
 
El creer te pone el miedo
cuando te veas la muerte.

Y al amarlo, falta vida,
si no Lo tienes presente.

Vida sin Dios, no eres tú,
aunque a ti te estén viendo.

Porque la vida la tiene
el espíritu maldito
que se entra en tu cuerpo.

En unos, entra y sale.
Y en otros, toma aposento.

El comportamiento del hombre
está a favor del Infierno.

Cumpliendo leyes de pecado,
de crimen y de adulterio.

Esto es vivir sin Dios
y anular el Evangelio.


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Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C7