lunes, 7 de septiembre de 2015

La fuerza del Amor de Dios

En Sueño Profético decían:

El Amor a Dios tiene fuerza,
quita de pecar
y enseña a llevar espíritus al Cielo.

El Amor a Dios hace manso
al que se ve fiero.

El Amor a Dios,
el que este caudal tenga,
es pastor en rebaño de corderos,
y a todos va llevando
con el mismo Amor,
aunque iguales no sean los corderos.

Y si alguno queda atrás,
el Amor de Dios le avisa,
y con su honda y su piedra
–tirando a no querer dar–,
lo mete en el rebaño,
haciéndole ya pensar
que al pastor le haga daño,
y ya se ve a la cordera,
lomo con lomo dando.

¡Esto es Amor de Dios:
unir todo su rebaño!

Pero tienes que sufrir
cuando mires para atrás
y digas: “¡una me falta!,
aunque llevo más de cien”.

Pero si llego a mi casa
pensando en la cordera:
“si estará detrás del cerro…,
si se habrá encontrado mala…,
si hará su balar fuerte,
pidiendo alguna compaña
que le ayude a poner
sus cuatro patas en pie,
y ya subirá el cerro
en busca de su cabaña…”.

El que tiene Amor a Dios,
llora y se hace pastor,
porque Dios así lo manda.

Desperté, oí:


Este Mensaje te compara
al mundo con un rebaño.

Y al Amor de Dios,
con el pastor en la montaña.

¡Qué cierto que si hay Amor,
juntas y ya no separas!

¡Cierto que Dios te da premio,
si vas buscando corderos
que se fueron del rebaño!

Pero tienes que amar,
primero, a Dios del Cielo.

Aprende a ser pastor,
y Dios ya te mandará el premio.


***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C3