jueves, 24 de septiembre de 2015

Un préstamo: el tiempo

En Sueño Profético decían:

Es mejor amar que cumplir. Y es mejor cumplir que demorar y luego cumplir. Si mucho amas poco demoras porque el Amor te da ganas y tiempo, y ya si lo haces por Dios no te cuesta trabajo y no te persigue el sueño. Es el Amor el que manda y ya tú vives con el Dueño. Que este Dueño es de todo aquél que quiera Quererlo.

Dijo uno:

Para las cosas de Dios nunca debe faltar tiempo, porque ya por ser de Dios Él hará parar el tiempo. Pero tú tienes que querer, porque Él no manda al tiempo si tú no quieres que te oigan “quiero”. Y ya verás que sin esfuerzos tendrás tiempo de sobra. Pero no hagas demora, porque disgustas a su Dueño, deteniendo su Palabra al malo, al bueno, al que hace pecados y al que quiere quitarlos dando razones del Cielo y poniendo ejemplos vivos, que hoy el Mundo puede verlos. Pero le siguen haciendo demora con el personaje tiempo, como si el tiempo no fuera un vasallo de este Cielo, como si Dios estuviera a distancia de tu tiempo.

Desperté, oí:

Piensa que tu tiempo es un préstamo que Dios te deja.

Que puede que, como Dueño, no avise y te pida cuentas.

El tiempo le viene corto a aquél que poco Amor tiene.

Pero si el Amor es grande, chica queda la faena.

Di: “Quiero tiempo, Señor”. Pero que este pedir sea de verdad.

Y entonces tendrás el tiempo con descanso y sin quimera.

Pero despégate un poco de las cosas de la Tierra, que éstas te serán ingratas para que la Gloria pierdas.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII