martes, 29 de septiembre de 2015

La cuesta de la vida

En Sueño Profético comparaban la Vida del espíritu con la vida del cuerpo. Decían:

En la vida del cuerpo
es dura la cuesta,
cuando la has subido
y nada te encuentras.

Todo está vacío
y ya nada quieres.
Todo te molesta.

Se ha ido agotando
toda aquella fuerza
de la que creías
que el dueño tú eras.

¡Esta dura cuesta,
que cuando la subes
ya nada te encuentras!

Si no fuera así,
¿quién diría: “¡Dios mío,
mándame tus fuerzas,
que las necesito
pa' subir la cuesta!”.

Y en este subir,
ya de Dios te acuerdas.

Ésta es la vida del cuerpo. La Vida del espíritu no sube cuesta. Todo es fácil y sencillo. Pero si de Dios te acuerdas y siempre vas por su Camino, tú irás apartando obstáculos contento y decidido. Y cuando llegue el final, te alegrarás de cómo has sido, y las fuerzas te aumentarán.

Aquí hablan los 90 que tuvieron Libertad y no subieron la cuesta. Cogieron camino llano, que es donde a Dios Lo encuentras.

Desperté, oí:


El hombre le da el buen trato
a la vida del cuerpo.

En cambio, a la del espíritu,
trata mal y con desprecio.

Esto es falta de Enseñanza.

Estar detrás de una vida
sabiendo que todo acaba.

Y no ocuparse de otra
que la Eternidad es su casa.

Al que vive sólo para la materia,
no lo envidies y tenle lástima.

Porque llegará el final de la cuesta
y se encontrará sin nada.

Si haces meditación,
no olvides estas palabras:

“El que vive sólo para la materia,
no lo envidies y tenle lástima”.


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C2