sábado, 12 de septiembre de 2015

El tiempo

En Sueño Profético hablaban de los años, del tiempo pasado, del tiempo vivido a veces mal empleado por no haber tenido nadie que el tiempo te haya guiado. Hablaban varios y cada uno decía un pasado, unos lo que ellos habían vivido y otros lo que en otros vieron, que Aquí, en la Gloria, hoy sirve para que baje Enseñanza del Cielo. Decían:

Al tiempo lo culpa el hombre como si el tiempo tuviera la culpa de aquello que hace el hombre. El tiempo hay veces que te trae cosas amargas y otras dulces, pero tu tómate a risas lo que de Dios no viene y si dulce no lo está tan amargo no lo comes.

Lo que viene de Dios, sin remedio que dé el hombre, si piensas “viene de Dios” aún más dulce lo comes. ¿Cómo va a dar Dios hiel al hombre que tanto quiere? Lo que tú tienes que hacer es amar y ver cómo el tiempo viene y si ves nubes llegar prepárate por si llueve y, aunque algo te mojaras, nunca te mojarás como el que nubes no espera.

Dijo uno:

Hay tiempos pasados que, por dar desprecio, no vuelven a repetirse en el hombre y su recuerdo le inquieta, y hay tiempos que esperas que, cuando llega este tiempo, amarga fue la comida y amarga fue la cena. Todo es falta de querer que el tiempo a ti te obedezca, sin pensar que el tiempo es vida, es noria, es ruleta, es tiempo breve que alargas tú mismo echando cuentas. Este año, el que viene, dentro de diez o de treinta o de cien que puedas contar, pues este tiempo que cuentas aprovéchalo para a Dios querer y amar y da la importancia grande a lo del Cielo, que por fuerza hay que llegar si no a Gloria a Infierno.

Desperté, oí:

Pisa la Tierra pensando que ahí quedará tu cuerpo, pero tu espíritu sube por Mando que da este Cielo.

Si es espíritu de Dios las Puertas abren corriendo.

Si es espíritu que estuvo viviendo en contra del Cielo la Gloria no abre Puertas, por ser el mismo espíritu pero sin cuerpo.

Pasa el tiempo amando a Dios en lo dulce y en lo amargo. Pues, lo amargo es sufrir y Dios te tiene apartado.

Si tú te alejas de Él es que quieres lo amargo.

Pero si piensas “este valle sin lágrimas yo lo vivo por a Dios amar y en el tiempo pasado o en el que venga, que sea presente, yo sigo Amándolo”.

Pues vivir pensando en el tiempo que viene, en el presente, y en el pasado si no te sientes con Dios tú vivir es amargo.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V