viernes, 11 de septiembre de 2015

El pecado del cuerpo

En Sueño Profético decían:

Piensa que Dios te mandará alegrías, cada día, con algo que no se esperaba, porque el Poder de Dios nadie lo ve hasta que no lo manda. Que tiene grande diferencia el Poder que Dios manda de su Reino con el poder del hombre de la Tierra. El de la Tierra es temporal, que dura poco tiempo. El que Dios manda es Eterno y sirve aunque muera el cuerpo, porque luego el espíritu es Eterno y Dios le da Mando para que enseñe al cuerpo. Si el cuerpo aprende enseña al espíritu, y ya el espíritu va en el cuerpo presentando pudor y retirando pecado. Que el pecado al cuerpo lo va llamando.

Dijo un espíritu de la Gloria:

El pecado mayor es el que el cuerpo hace, aunque vean que el robo es más grande. El robo puede ser coger comida, que éste es el robo de hambre, que  si tú antes de robar pides la comida puede Dios dártela. Pero el pecado del cuerpo es camino de Satanás y ya en la Gloria no puedes entrar. Que éste es el sufrimiento que ha puesto el adelanto: que tu cuerpo coja, con el mismo nombre de carne unida por Dios, todo lo que antes veía bien la prostitución. Pues ya ha llegado el momento de que el que su carne una a otra, teniendo vida la que antes el Mando de Dios unió, éste viva apartado de Dios para la Eternidad.

Ya se dejan estas palabras que al oírlas sufrir te llega y no puedes quitarlas hasta que el Poder de Dios ponga la fuerza que pone en el terremoto.

Esta Visión y estas palabras las tiene siempre el Elegido en su pensar y visión como cuando el cuerpo de su carne unida vivía, que ahora vive Vida Eterna. Se vio en su despacho como cuando copiaba los Mensajes, y dijo estas palabras con fuerza de Amor de Dios:

     - Ana cuídate, cuídate, que tu cuerpo lo necesita el espíritu.

Desperté, oí:

Todo el Mensaje era hablando del cuerpo y del pecado, que lo iba llamando.

Que lo llamaba rompiendo la Palabra que Dios había dado para que sirviera hasta la Eternidad.

Este Mensaje era para que lo oyeran todos los que creen estas Palabras dichas por Dios en su Gloria y que Dios manda que se publique.

Ya dicen que diga cómo salía el brillo de Luz del cuadro de la Última Cena de Dios y sus Discípulos, que en su Mesa están sentados.

Estos Mensajes para entenderlos tienes que sentir Amor del Cielo.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII