lunes, 19 de octubre de 2015

El martirio

En Sueño Profético decían:

Hay quien tiene sufrimientos, penas y martirios, pues siendo todo sufrir cada sufrir es distinto.

El martirio es el más fuerte, porque en mitad del sufrir hay martirio que te ataja a no moverte. Es cargar cruz bien pesada y, en mitad del sufrir, clavan clavos en los pies y de las heridas brota sangre, que esto tan sólo Dios lo ve. Su nombre es martirio que va remachando sufrir, herida que te duele y en ella pinchan y raspan. Es martirio en sufrir.

Dijo uno:

Pues siendo éste el sufrir más fuerte, si pones a Dios delante, puedes poder al sufrir como le pudo Dios Hijo cuando pusieron en sus Hombros la Cruz, cuando subía el Calvario, cuando los insultos brotaban al paso con su Madero, pues llega a Crucifixión porque con Él iba el Padre, aunque era el mismo Dios. Cuando baja del Cielo empieza sufrir y cuando ya el sufrir es grande dan martirio.

Desperté, oí:

Es el martirio el mayor sufrir, pues para llegar martirio antes hubo gran sufrir.

Hay sufrimientos solos, que tú los puedes vestir con el traje que tú quieras, y ya no se ve sufrir.

La pena es, muchas veces, cuando ya se fue el sufrir.

Pero en los grandes martirios tienes que poner a Dios de compañero contigo. Y así subes el Calvario contento.

Si siempre estás con Dios son pocos estos martirios, porque las rosas sin Dios son erizos con sus pinchos.

En cambio, si a Él lo sientes pisas con fuerza los pinchos.

No pienses en sufrimiento, ya sea grande o chico, que si Él va en tu compaña pronto olvidas los pinchos.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V