sábado, 24 de octubre de 2015

El tiempo

En Sueño Profético decían:

Puede más el poco tiempo al querer hacer que el mucho tiempo al no querer hacer. Hay quien hace mal las cosas por sobrarle mucho tiempo, y hay quien nunca llega porque se hace dueño el tiempo de presentarle faena. Todo esto lo vive el hombre con grande facilidad, pudiéndole a él el tiempo. Como si el tiempo llevara la fuerza del huracán, como si llevara la fuerza del vivo cuando al muerto lo lleva a enterrar, en la pared o en el suelo. Pues lo mismo se da el hombre a la palabra del tiempo.

Dijo uno:

El tiempo a veces contesta y, entonces, te deja quieto para que tú mismo digas: “¡Quién cogiera aquellos tiempos y aquellas horas perdidas cuando yo ofendía al tiempo con aquellos “nos” tan tranquilos, dando el descanso a mi cuerpo diciendo: No tengo tiempo!”

Desperté, oí:

El hombre se hace soldado y al tiempo le pone estrellas.

Y el tiempo cunde y sigue al hombre que a Dios más quiera.

Entonces, quita cansancio y tú te pones estrellas, y el tiempo lo verás a tu mando cuando tú hagas faena.

Pero di:

“¿Qué hago yo, Señor, con el tiempo que Tú me dejas? ¿Me ocupo del que vive la angustia de la tristeza porque el tiempo le dio lo peor que da la Tierra, que es la enfermedad y la pobreza?”

Con el que le sobra tiempo, porque en cama se encuentra, tú te comparas cuando a Dios no contemplas.

“No tengo tiempo de hacer lo de Dios, que es lo primero”. A veces contesta el tiempo y se retira de ti dejando tu cuerpo muerto.

Porque el tiempo va de Dios cuando tú quieras cogerlo.

Nadie sabrá como tú el trato que le des al tiempo.

Este Mensaje se llama: “Puede más el poco tiempo al querer hacer que el mucho tiempo al no querer hacer”.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII