jueves, 22 de octubre de 2015

El refranero

En Sueño Profético decían:

La tribulación te cambia caminos. La falta de Fe te retira de Dios. Y la confianza en Él te lleva como corderillo detrás de la cordera madre.

Dijo uno:

Había en mi pueblo un hombre que le decían “el refranero”, y del refrán vivía. Llevaba unas tijeras para esquilar. Pues esta era la herencia que el padre le dejó: enseñarlo a esquilar, las tijeras y, lo más grande, la confianza en Dios y su buena clientela. Pues llegaba a las casas cuando tocaba esquilar, y llegaba la noche y no había tocado las tijeras. Las familias lo acogían como algo que contacto con Dios tuviera. Llevaba la Paz, cortaba quimeras y hacía ver lo que luego todos vieran. Decía, que el mundo, el vivirlo, era un gran trabajo, si no le dabas saludo como si en carruaje fueras; que pensaras en las personas viviendo cerca, cerca unas de otras, en la misma habitación.

Uno te dice:
¡qué larga la noche!

Otro:
¡qué corta pasó!

¡Qué días más tristes!

¡Qué días más buenos!,
contestará el que viva para Dios,
el que confíe en llegar
donde esto se acabó.

Hay que pasar este mundo
dándole la mano a Dios,
y ten la seguridad
de que Dios no te dice que no,
porque Dios está esperando
que Lo llames en el dolor.

Pero es más alegría
tener confianza en Dios,
y ya ves la noche corta,
y al día le das Amor,
porque sabes que ese día
te lo ha dejado ver Dios.

¿Qué culpa tienen los días
para que a veces el hombre
con palabras los maldiga?

Hay que poner confianza
en lo que baja de Arriba.

Desperté, oí:

¡Qué confianza tenía
el refranero del pueblo
en lo que viene de Arriba!

¡Cómo llevaba a la gente
a que hicieran lo que a Dios,
a Gloria subían presentes!

Había veces
que cuando ya se marchaba,
le decían con cariño:
“¡bueno…!, ¿el esquilado mañana…?”.

Es confianza, primero,
antes que gran profesión,
para mandar a este Cielo.

Si te falta confianza,
aprende del refranero.


***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C2