domingo, 14 de noviembre de 2010

"Aceptad mis Palabras como aceptáis la estatura del cuerpo" - Libro 23 - Hechos de Jesús Perdídos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - Pag. 63-64-65


En Sueño Profético decían Palabras que Jesús dijo a sus Discípulos:

"El que os aconseje, retirando vuestra acción, no cree que vais mandados por Mí.


El que crea en Mí, y a vosotros os diga, ¿por qué ha hecho eso el Maestro?, es tentado, porque ya quiere que también vosotros pongáis dudas en lo que mi Padre dice en Mí para que el hombre no pierda la gloria. Que la Gloria es Sitio Purificado, por estar mi Padre, Único Dios y Creador de los dos Mundos. Allí no existe cuerpo, hasta que Yo vaya al Padre con Cuerpo. Y aunque es el mismo Dios que estáis viendo, ya quedará por los siglos sin fin, mi Padre sin Cuerpo, Yo con Cuerpo de Carne, y el Espíritu Santo, que es mi Mando al Hombre para que en el hombre Me veáis a Mí. Aceptad mis Palabras como aceptáis la estatura del cuerpo, el color de los ojos. Tened fuerza para vencer las tentaciones que el espíritu satánico os pondrá.

A Mí, siendo Dios, también intentará Tentarme."


Desperté, oí:

No podían ser Discípulos suyos
los que no veían bien
el Mando que daba.

No podían ser Discípulos suyos,
los que admitían
que del Maestro hablaran,
aunque no fueran ofensas
y adornaran las palabras.

El adorno era engaño,
y la duda agrandaban.

De tantos hombres que habían,
cuando Dios de Hombre estaba,
once son los que Le sirven
aunque doce se contaban.

Dejó que fueran los doce,
hasta dejar Enseñanza.

El que Dios Elige,
nunca dijo:
¿Por qué pasa?

Puso confianza en Dios
y depositó esperanza.


***