domingo, 21 de noviembre de 2010

El Profeta no obliga, éste busca hasta enterar - Libro 85 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo IX - Pag. 46-47


En Sueño Profético me decían:

Esto es una enseñanza como en lo material, pero tienen que querer aprender y someterse a tu enseñanza. Esta Enseñanza es Amor y Obediencia.

Me enseñaban un certificado de estudios y me decían:

Si no se someten a una obediencia, no aprenden y no traen el certificado. Aprender no puede nadie hacerlo por ti. Te pueden obligar a que asistas a la enseñanza, pero tú cierras tus oídos y tus ojos también. Del que actúa así, tú te separas de él. Esto es lo normal en el Profeta, que ha repetido tanto las cosas. El Profeta no obliga, éste busca hasta enterar, y una vez enterados, al que no quiere oír el Mensaje, lo aparta.

Desperté, oí:

El Padre no hablaba al Hijo para que lo despreciaran y lo censuraran. El Padre mandó al Hijo para que todos conocieran su Gloria.

Al que al Hijo despreciaba, el Padre mandaba que lo apartara. La misión del que Dios coge de “altavoz”, es comunicar sin obligar.

Pero lo mismo que no obliga, aparta.

El Profeta divulga y, el que lo cree, lo sigue.

El que Ama a Dios, no niega al Profeta, y si lo niega amando, es rápido, como Pedro, en doblar este Amor.

El que no quiere conocer la Palabra Viva de Dios, no tiene sed de este Dios.


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