jueves, 4 de noviembre de 2010

Más insultos que alabanzas - Libro 76 - Investigaciones a La Verdad - Tomo XII - Pag. 30-31-32


En Sueño Profético decían:

Tú sigue cundiendo este Dictado, que hoy no tiene compañero para poder igualarlo. Tú no eres tú, tú haces servicio a este Mando que el hombre quiere callarlo con sustos o intentar amarrar piernas y brazos.

Cuántos batallones hay esperando disparar para cundir: “Es mentira. Dios cómo se va a comunicar”.

Dijo uno:

Dios oyó en su Vida Pública más insultos que alabanzas, ¿tiene esto justificación con su Enseñanza y su Ejemplo? Pues a todo lo que de Él venga, el hombre le dará mal trato y se apartará de ello, pero Dios sigue mandando y el mal que quieran hacer lo va convirtiendo en bien. Las aguas, siendo las mismas, cuando el temporal las mueve, nadie las puede beber. Luego, se aclaran y sirven para quitarte la sed. Son aguas las de los mares, los ríos y los veneros. Y la de la lluvia cuando cae es la misma que sucia ves, depende de por donde pase y Dios ponga su Poder, y ya la que viste turbia, luego la ves caer fresca, dulce y cristalina.

Desperté, oí:

Por más que quieran saber cómo escriben en la Gloria, nadie lo podrá entender.

Lo entiende el que Aquí traen, que éste entiende el Amor y manda para cundir lo que tienes que decir de este gran Abecedario.

Por mucho que quieran pisar lo que Dios ya va sembrando, no podrá ver la tierra el tallo pisoteado.

¡Qué cierto que este Lenguaje tiene gran Abecedario!

Que lo entienden los incultos y lo preguntan los sabios de las letras de ese Mundo.

Con tan sólo una letra, puedes formar cuaderno.

Y del cuaderno ya haces grande familia de textos.

Este Lenguaje se entiende diciendo primero Amén y, luego, colgando el saber como sombrero en perchero.

Que si te marchas sin él, no achicas tu gran talento.


***