domingo, 7 de noviembre de 2010

El que tanto nombraba a Dios - Libro 70 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo X - Pag. 203-204-205


En Sueño Profético decían:

Cuando piensas en Dios día y noche es porque tu creer hace grande al Amor y todo lo tienes que hacer pensando en Dios.

Dijo un espíritu de la Gloria:

El pensar en Dios es un pensar que te da las fuerzas que nadie te puede dar para el cuerpo y para el espíritu. Pues amando mucho a Dios tienes que Nombrarlo cuando hay más de dos, que si hablas de algo que vas a hacer dices estas palabras: “Dios quiera que me salga bien”, y si hablas de algo que ya has hecho dices con confianza: “Espero que Dios me dé la alegría, que todo está en su Poder”.

Ya diré mi profesión: Yo trabajaba en una fábrica de madera haciendo puertas y ventanas. Era una fábrica muy conocida por lo bien que trabajábamos los dueños, que éramos dos, pero para Dios sólo había uno porque al que era dueño de la otra mitad del negocio le molestaba cuando yo a Dios nombraba. Había 6 personas más trabajando, que cambiaron al oírme nombrar tanto a Dios. Pues éstos pensaban como el otro dueño, pero tanto me salía el nombre de Dios que un día dijo uno: “Yo ya he aprendido, como uno de mis jefes, a nombrar a Dios en todo, para pedirle y para darle las gracias por lo que Le pedí y me concedió, que fue la curación de mi hijo, que era paralítico”.

-Ya diré yo, que soy el padre del paralítico, cómo me dio Dios el perdón por no creer en Él: Una noche me acordaba del que tanto nombraba a Dios y dije, con tantas fuerzas y ganas que no sé cómo me salieron estas palabras: “Señor, aunque no me perdones por no haberte nombrado antes, hoy Te pido que mi hijo deje la silla de ruedas, aunque Tú le mandes unas muletas. Pues si esto me concedes más escándalo daré nombrando tu Nombre”.

Desperté, oí:

Siguen las mismas palabras que hablaban en la Gloria con los dos dueños de la fábrica de maderas.

-Mi hijo era paralítico desde los dos años, y cuando tenía 14 le oí nombrar a Dios con fuerza. Estas eran sus palabras:

-Padre, dile a madre que ando. Que Dios esta noche, cuando quedé dormido, me dijo en el sueño: “Juan, cuando despiertes, bájate de la cama, que ya estás bueno. Porque el pedir de tu padre, nombrando mi Nombre, ha hecho que mi Padre me dé Poder para curarte”.

Pues, desde entonces, en el pueblo a todos les oías decir: “Señor, que tu Nombre no lo deje de nombrar en todo lo que mi vida me dé”.

Pues el Milagro que Dios le hizo al paralítico no se podía ocultar.

Ya que se han nombrado los Milagros, se va nombrar al abrigo de Piel de Cordero, metido en la Urna, cómo brota agua y deja charco al final del abrigo.


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