jueves, 11 de noviembre de 2010

“Pude hacer y no hice” - Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII - Pag. 42-43-44


En Sueño Profético hablaban de hacer cuanto puedas y de pensar “¿por qué no lo hice?” Este hacer y este hice es Amor al Prójimo, deber de cristiano y tener a Dios presente.

Dijo uno:

El que hace lo que puede, Dios lo sabe antes que el hombre. El que puede y no hace, Dios lo sabe y lo deja, pero Dios no está delante. El que hace lo que puede siempre de Dios se está acordando y pensando “Dios esto quiere: no vivir del Prójimo despreocupado. No decir que no tienes tiempo, ni decir que no eres culpable de lo que aquél le ha pasado”. Y ya, si esto no lo piensas, seguirás viviendo tu vida con tu camino trazado hasta que te llegue el día en el que los trazos estén borrados por el aire, por el sol o por la fuerte tormenta que, sin rayos y sin agua, la oscuridad no te deja ir a donde quieres llegar.

Es la tormenta la que a éstos les tiene que llegar. Es la tormenta la que por encima de tus obras pasará y acampará en tu vivienda cuando pienses: “Me porté mal”.

El que hace lo que puede, Dios le da para que pueda más y aunque se vea cansado no deja su caminar. Es tan hermoso cansarse cuando ya no puedes más, sin engaño ni protestas, porque esperas su mandar y en el Mando manda fuerzas y tiempo al Prójimo das. Cuando se ven estas fuerzas es amando de verdad.

Desperté, oí:

Cuando recuerdes tu vida piensa primero “pude hacer y no hice” o “hice todo lo que pude hacer”.

Tú tan sólo sabrás la suma que te dan dos y tres.

Es mala la enfermedad que tú te quieras poner cuando pienses: “pude hacer y no hice y tengo tormenta de oscuridad que, con truenos, me atormenta esta vida”.

En cambio, si haces lo que puedas sin medida ni protesta y esperas su mandar jamás te llegará tormenta.

De todo lo que ahí hiciste Aquí se pide la cuenta.


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