sábado, 13 de noviembre de 2010

¿Quién soplaría el cerillo si no le viera la llama? - Libro 22 - Investigaciones a La Verdad - Tomo III - Pag. 11-12


En Sueño Profético decían:

No creen que existe Dios; y el que cree, no Lo ama. Esto, no tiene disculpa.

Hacían comparaciones que tenías que aceptarlas:

“¿Quién soplaría el cerillo si no le viera la llama? ¿Y quién se sentaría en los troncos cuando estuvieras con llamas y vieran cortos los troncos?”

Todo es creer lo que estás viendo, y ya, responde el creer.

Nadie alarga la mano para dársela al que sin brazos lo ve. Pues, ¿cómo ver el soldado al que manda en el cuartel, y no levantar el brazo?

Todo lo hace el creer lo que estás viendo.

Todo lo que se ha nombrado es para el cuerpo. Ahora, lo del Espíritu, es sombra que va contigo, que va diciendo: “yo soy”, y aunque la sombra no habla, va presentando figura.

Si no crees en Dios, todo te será indiferente, todo lo que de Él te hablen. Y si crees y no amas, más grandes serán las pérdidas el día que tu cuerpo sombra no haga.

Desperté, oí:

El que no cree en Dios,
todo le es indiferente,
pero va avisando lo que es.

El que cree y no ama,
también avisa.

El que dice que ama y no busca
donde dicen que Dios habla,
no avisa para que lo busquen
o se retiren de él.

Este tiene el perdón
más lejos que el que no cree,
y un día, puede creer.


***