viernes, 5 de noviembre de 2010

Espíritu ciego - Libro Recopilación - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Pag. 497


En Sueño Profético decían:

Si quieres oír, oyes, si tienes oído. Y si quieres ver, ves, si tus ojos tienen vista. Pero antes tienes que ver con los ojos del espíritu, que esto es Amor a Dios.

“Si tu espíritu es ciego, cambia la vista de los ojos del cuerpo, y ya tienes vista, y eres para las cosas de Dios, ciego”.

Esto lo dijo Dios Hombre cuando vivió en la Tierra con Cuerpo, cuando el hombre Lo seguía con el nombre de Maestro, cuando Lo veían entrar en la casa del humilde y en la casa del poderoso.

Él se daba a todos los sitios que su Presencia buscaban. El que creía y Lo oía, la duda ya no le entraba. El creer tenía fuerza y su Presencia justificaba. Éstos lo iban cundiendo, y los que no creían –o si creían no amaban-, se enfrentaban, ofendiendo, con palabras diabólicas. Pedían milagros sin Amor y con exigencia, con un mando satánico, como todo el que no ama ni teme al que se enfrenta.

Desperté, oí:

Era ver a Dios Hombre entre los hombres y tenías que decir: “Tú eres…”. Y había quien no seguía la palabra, por quedar tímido de Amor o avergonzado por antes haber juzgado sin querer conocerlo.

Había a quien le hacía vivir con alegría el pensar: “Si yo Lo viera un día entrar en mi casa, yo me pondría de rodillas, pero contándole lo que había hecho por si Él no lo sabía”.

Aquí había creencia, arrepentimiento y en busca de Amor iban.


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