miércoles, 22 de junio de 2011

Bueno para el hombre pero no para Dios - Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - Pag. 99-100-101


En Sueño Profético decían:

El que vive en el Prójimo, vive en intimidad con Dios. Al que viva esta intimidad, Dios se comunica, y al comunicárse, Dios le habla. Esto, ya puede el hombre poner todas las comparaciones que quiera. Unas de las Palabras más fuertes dichas por Dios son éstas:

“Por vuestras obras vean sois cristianos” y “El árbol lo conoceréis por sus frutos”.

Pues si este fruto es Amor, el árbol es el Lugar de Dios para comunicarse al hombre.

El hombre tenía que matizar las Palabras que ella tiene escritas, y si ama a Dios, ve en estas Palabras a Dios.

Desperté, oí:

Una persona hace la vida de espíritu y materia que ella hace, y esta persona ve a Dios.

No es que Lo ve, es que vive en ella tantas veces Dios lo crea necesario.

El hombre juzga por bueno a la materia que cumple en los deberes materiales.

Esta materia es buena para el hombre, pero no puede ser buena para que Dios la coja de Vivienda.

Puede ser bueno lo que ve el hombre, y malo lo que ve Dios.

Aquí, Dios, ve espíritu y materia buena, y ya Él elige.

El espíritu que Dios arroba, éste no tiene diferencia con los de su Gloria.

Los de su Gloria, antes estuvieron con materia. Y éstos que Dios elige, los trae a su Gloria, y luego vuelven a su materia.

El hombre debía de comparar su espíritu con el que Dios elige.


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