domingo, 19 de junio de 2011

Discípulo es todo el que quiere tener Maestro y obedece a mis mandatos - Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - Pag. 204-205


En Sueño Profético decían:

“Discípulo es todo el que quiere tener Maestro y obedece a mis mandatos”.

Estas Palabras eran dichas por el Maestro, dichas para todos, pero no correspondidas por todos.

Su Enseñanza era amar, amar sin descanso, y ya todo sería fácil. El amar era lo difícil, cuando no se ama. Éste que no ama, es el que no obedece, porque el Amor no le obliga. Cuando se ama, este Amor te hace no ver obstáculos, y ya en este Amor, Dios te los quita. Dios no te obliga a que tú ames, pero si tú amas, este Amor te encarcela, y ya esta Cárcel es la Gloria, sin quererte ir de Ella.

Desperté, oí:

Antes que la Gloria, está la Obediencia.

Si ves claro lo del Profeta, tienes que obedecer sus mandatos.

Si ves claro, Dios te ha dado Luz. Y si no obedeces, Dios te dejará en tinieblas.

El que Dios le habla, ve lo que Dios quiere que vea, no lo que el hombre quiera.

El que Dios le habla, ve el color blanco primero, aunque éste esté el último, la nube detrás del raso y las estrellas debajo de la nube.

El espíritu que Dios arroba puede hablar de Dios sin principio ni fin.

Éste, para dialogar, tenía que dar con otro que Dios le hablara.

Al no ser así, es oír y obedecer.

Si obedeces, oyes. Y si oyes, ya obedeces.


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