sábado, 4 de junio de 2011

Hombres buenos para el hombre, pero no para Dios - Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - Pag. 44-45-46


En Sueño Profético vi mucha gente, y uno dijo:

Esta gente no es mala para el hombre, pero no entran en el Reino de Dios. No entran porque Dios los deja que hagan su voluntad, y su voluntad no es la de Dios. Su vivir es vida de la que Dios no manda.

Vi un grupo de hombres de rodillas y, con la mirada al Cielo, decían:

La Luz de Dios pronto venga a dar Luz al hombre, pronto sea la Tierra avergonzada ante su Dueño, pronto se llenen de Gloria los Profetas con la presencia de su Dios hecho Hombre.

Dijo la voz que explicaba:

Estos hombres están en la Gloria; no sólo cumplían la Voluntad del Padre, fue más fuerte su Amor. Estos hombres adoraban a la Estrella que los Profetas dijeron; era llegar la noche y sus oraciones eran a las estrellas; sabían que una diría: “Aquí está el Salvador de los hombres”. Esta Estrella se pararía donde Dios lo mandara; donde Dios Padre mandó y donde Dios Hijo llamó. Esta Estrella no podía pararse porque iba mandada, y no podía pasarse porque Dios Hijo la llamaba. Estos pastores siguieron el proceso de Jesús Niño y Jesús Hombre; acarrearon a hombres al Sitio, con presentes; y cuando ya fue Maestro, Lo seguían por el monte. Éstos creyeron en Dios, antes de Niño y de Hombre. Creían en las Palabras que oían en otros hombres. Esto es amar, porque antes fue creer, desear y obedecer.

Desperté, oí:

Muchos que vivieron cuando Dios anunció su Venida, eran hombres cumpliendo con el hombre, pero no con las Palabras que Dios anunció.

Él se anunció su Venida, y el hombre no aceptaba.

Éstos que no aceptaban, eran hombres buenos para el hombre, pero no para Dios.

Al no ser para Dios, hoy no están con Él.

De éstos hay más.

De éstos que el hombre llama hombres buenos.

Es mejor ser bueno para Dios,
como los pastores
que hicieron adoración.

Porque hoy están en la Gloria
haciendo servicio a Dios.

Debes de ser hombre bueno,
no para el hombre
y sí para Dios.

El hombre no tiene Gloria,
que es Premio en la Eternidad.

El hombre con lo que premia,
es con hacerte pecar.


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