sábado, 11 de junio de 2011

Toneladas, plumas son - Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pag.


En este Sueño Profético vi una mujer con un saco como arrastrando. Y al lado iba otra con otro saco también lleno, pero ésta lo llevaba en el costado y su cara contenta; en la mano llevaba otro saco vacío. Salió un hombre de aquel camino y señalando a la que lo llevaba a rastras, dijo:

“A este espíritu, su ira y falta de paciencia son los que lo retiran de Dios”.

Más rápido que el pensamiento se puso otra estampa. Estaba el Señor y sólo la mujer que llevaba el saco con alegría en el cuadril y el vacío en la mano. Dijo este hombre que tenía aspecto de romano por sus vestimentas:

“Este espíritu es entregado a la Voluntad de Dios”.

Se puso esta mujer de rodillas, y dejando el costal lleno en el suelo, cogió el vacío y pronunció estas palabras: “Si mi sufrimiento va a ser Tuyo, déjamelo a mí, y si tu Presencia no me va a faltar, aquí traigo otro costal”.

Desperté, oí:

Si sufres con Dios, no sufres, porque Él te quita la carga.

Si a Dios no amas y Lo llamas para pedirle cuentas, tu carga te pesará.

Te pesará a tal extremo, que arrastrando no podrás.

Cuando se ama mucho, en la carga ves a Dios, y ya, al verlo, toneladas, plumas son.


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