viernes, 19 de agosto de 2011

Dios sabe el que quiere ser perdonado - Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - Pag. 81-82-83


En Sueño Profético yo decía:

Señor, perdona como si no supieras nada. Perdona, si sirve mi petición. Perdona como si supieras menos que yo.

Yo decía esto sin quererlo decir. Si hubiera estado despierta, creo que no digo esto de: “si supieras menos que yo”.

Esto es espíritu y materia, pero pudiendo el espíritu.

Al estar arrobado, ya deja a la carne sin mando y sin protesta, sin acción, a la orden del espíritu. Esta orden es Dios, Poder sin materia, Poder de extracto de Gloria, Poder que inclina al hombre a que diga que hay Dios; que este Poder no lo emplea para que Lo quiera el hombre. Este Poder deja libres a los mares y a los hombres. A los mares, la bravura. Y el no querer, a los hombres.

Dijo uno:

Dios siempre admite que tú pidas el Perdón. Pero Dios sabe el que quiere ser perdonado, y al que tiene que perdonar. Dios sabe cómo reciben su Palabra, cómo la abrazan o cómo la desprecian. Dios sabe el que cree y no ama, y lo que sufre el que ama.

Desperté, oí:

El que ama, sufre,
por querer que todos amen.

La petición del Perdón,
Dios deja que todos llamen.

Comparemos el Perdón,
con aquél que va, a mojarse,
en busca del chaparrón.

Que teniendo un buen paraguas,
la cabeza se mojó.

Éste no quiso paraguas,
como el que no quiere a Dios.

Uno no le des paraguas.
Otro no pidas Perdón.

Cuando veas que no quiere
oírte que te habla Dios.

Es más fácil perdonar
a aquél que nunca creyó.

Porque pudo disculparse
con aquél que nunca amó.

Si el que ama, practicara,
todos creerían en Dios.

Y ya, al creer, amaban,
y Dios no usaba el Perdón.

Dios quisiera hacer el cambio
del Perdón por el Amor.

Pero el hombre desconoce
la Grandeza de este Dios.


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