martes, 16 de agosto de 2011

Santos que viven en la Tierra - Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 70-71-72


En Sueño Profético hablaban de los Santos, que Santos viven en la Tierra; de los Elegidos por Dios para dar ejemplo; y del Lugar que Dios coge para su Servicio cuando tiene que hablarle al hombre.

Este Lugar, ya tiene nombre: “Sitio que Dios elige para Él hablar y hacer que el hombre Lo conozca”. Unas veces Dios va al Lugar, y otras veces trae el Lugar a su Gloria. Dios actúa sin saber el Instrumento cómo será la actuación. Este Lugar siempre está dispuesto a transmitir lo que en él dicen: cristal que no da sol ni quita, cristal que está a la obediencia del Sol.

Todos los anteriores citados, no pueden mentir, porque su actuación afirma la verdad.

Vivir en vida de Santos, no cabe mentir, pues en sus formas de comportarse se ve que no vive el pecado; al no vivir pecado, ya vives Gloria porque sientes a Dios.

Los Elegidos por Dios para dar ejemplo, no pueden mentir, puesto que Dios les hace ver la Gloria, les da Poder para hacer prodigios, y ahí ven que son seres Sobrenaturales, seres que Dios los tiene mezclados en su Gloria viviendo aún con materia. Éstos tampoco pueden mentir, sus mismas vidas lo rubrican. Y ya, el Lugar que Dios tiene para enseñar al hombre, éste, el mentir sería ver en todos sus actos a Satanás, porque Dios haría que así se viera.

Dios no puede permitir que un espíritu diga que entra en la Gloria y que Dios le dice. Este "dice", Dios destruye. Dios permite que mientan, pero descubre cuando vean en su comportamiento que no es de Dios.

Aquí no puede haber mentira. El Profeta habla lo que Dios dice, aunque moleste al hombre.

Desperté, oí:

El Profeta, Lugar de Dios, Instrumento de Dios y Portavoz de Dios, éste no puede mentir, porque él no habla.

Él no habla, él no escribe, él no cura, él no sabe nada, él no sabe ni defenderse cuando Dios no se lo permita.

Dios habla a través de este Instrumento, y Dios permite el hablar y que ofendan al Portavoz.

Este Dictado debía el hombre estudiarlo, y retirar la palabra “mentira”. Mentira no tiene encaje con quien estudie tu vida.

Todo el que haga la vida que Dios ya tiene mandada, no cabe decir: “mentira”.

No cabe decir “mentira” cuando diga “Dios me habla”, pero observa su vida.

Si tú la haces igual, espera oír “mentira” cuando te lleve arrobado y luego ahí lo digas.

Si sabes Dios cómo es, no digas nunca: “mentira”.


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