martes, 2 de agosto de 2011

Sacrificio, ofrecimiento y penitencia - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 230-231


En Sueño Profético hablaban del sacrificio, del ofrecimiento y de la penitencia. Decían:

“Son pocas personas las que saben darle el sitio a estas palabras”.

Hay quien dice que ama, y a lo que hace para el Amado, le llama sacrificio. Le pide al Amado y Le ofrece; si recibe su petición, paga; y si no recibe, queda anulado el ofrecimiento.

Ya queda la penitencia: Dios no quiere penitencia, Dios quiere rogativas, pero rogativas con Amor.

La palabra sacrificio no es admitida en el camino del Amor.

El sacrificio que el Amor tiene, es más Amor, y ya te viene el descanso, y sigue sin ser trabajo todo lo que haces por Dios.

Si Dios viera tu Amor, que con sacrificio tu Amor a Él dieras, no te dejaba que Amor Le dieras.

En el ofrecer a Dios, también hay poca Enseñanza. Hay quien ofrece lo que no quisiera tener y sin remedio tiene. Hay quien ofrece algo que si quiere no lo ofrece, porque bastante lo quiere, algo que tiene valor y remedia al que no tiene.

Dijo uno:

Estos ofrecimientos son los que con Amor se ofrecen.

Desperté, oí:

El que no aprenda de Dios, que no diga: “yo a Dios amo”.

¡Qué descripción en la Gloria, de estas tres cosas te hacen!

Sacrificio, ofrecimiento y penitencia.

El sacrificio te lo rechaza el Amor.

Ofrecimiento no hay, porque al haber Amor ya estás dando sin esperar tiempo.

Y dar lo que no quieres, no se lo ofrezcas a Dios.

El ofrecer de Amor es decir: “¡Dios mío!, tuyo es lo que tengo yo”.

Primero Le das tu vida si ahí se la tienes guardada.

Y después, lo que tú tengas se Lo dejas administrar.

Verás como Él te pide lo que tú Le puedas dar.

Ofrécele el cumplir en el Prójimo, el amar.


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