miércoles, 31 de agosto de 2011

Si el Amor a Dios tuviera peso, a pocos se veían cansados - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 172-173-174


En Sueño Profético decían:

Si el Amor tuviera peso, a pocos se veían cansados.

Dijo uno:

Yo oí esta frase un día a dos mujeres que del Amor de Dios hablaban:

Si el Amor a Dios tuviera peso, a pocos se veían cansados. Yo no sé cómo pueden vivir con tanto amor a todo lo que junto no es nada, y sin Amor a lo que viene de Él. Mis oraciones, muchas veces son pidiendo Amor, y hay veces que siento a ese Dios que no siente el que no ama.

Ya contestó la que oía, que antes estuvo callada:

Pues yo hay veces que siento
como si alguien me hablara
y me empujara por dentro
para que vaya diciendo
este Amor que no te cansa.

Me da pena de dormirme,
por quedarme ya callada.
Me da pena de cundir
lo poco que a Dios Lo aman.

Y ya terminaron las dos en llanto.

Desperté, oí:

¡Qué frase para ponerla
donde los hombres la vieran!:

“Si el Amor a Dios tuviera peso,
a pocos se veían cansados”.

¡Qué Amor tienen estas mujeres,
que una sufre por dormirse
y de Dios seguir hablando.

La otra quisiera ver
a los hombres ya cansados
y pidiendo más querer.

El Amor hay que sentirlo
para poder ejercer.

Y una vez que ya lo sientes,
tú no te quedas con él.

Tú quieres ya repartirlo
en cualquiera que tú ves
que quiere amar contigo.

Dios fue el que ésto dijo:
“Donde dos hablen de Mí,
Yo estaré con ellos”.


Ama tanto que este peso
ponga tu cuerpo encorvado.

Y que pregunten los hombres
que nunca a Dios amaron.

Que en haciendo la pregunta,
quedarán los dos llorando.


***