sábado, 12 de julio de 2014

Acción antes que palabras

En Sueño Profético decían:

No puedes creer en Dios
y vivir sin buscar al que sabes
que Aquí Dios trae sin cuerpo.

No puedes creer en Dios
y llevar camino opuesto.

No puedes creer en Dios
y no ir predicando su Evangelio.

No puedes creer en Dios
y no ir dando ejemplo.

Porque el creer te obliga
a que cumplas su “Diciendo”.

Dijo uno:

El creer te acerca o te retira. Si crees en el peligro, te retiras de él. Si crees dónde está el oro, lo buscas. Ya te pueden quitar las ganas, pero el oro te relumbra y puede más que las palabras.

El creer en Dios, nace y se enseña; nace de la bondad, y se enseña con tu ejemplo.

Dios Hombre, pocas veces terminó la Enseñanza sin estas Palabras:

“Que vuestro ejemplo sirva para que Me busquen a Mí, y mis Palabras les harán ver mi Gloria”.

Otras veces Le oías:

“Que la acción la vean antes de oír la palabra, es igual que la madre, que tiene que querer al hijo antes de que nazca. Si lo cuida antes en su cuerpo, ¿cómo no le van a ir todas las palabras que con Amor le diga una vez que nazca?”.

“Pues igual es el Amor a mi Padre en Mí, y después las Palabras”.


Desperté, oí:

Estas Palabras ahondaban
en tu espíritu y tu pensamiento.

Y ya te hacían caminar
por el sitio más derecho,
que a Dios no podías enfadar.

¡Qué cierto que creer en Dios
es buscar sus Palabras!

Y antes de hablar,
que te vean practicarlas.

Un mudo, queriendo a Dios,
te puede enseñar sin habla
lo que un gran orador
no enseña si a Dios no ama.

Luego entonces, es la acción
primero que las palabras.

La palabra la colocas
donde quieras colocarla.

Pero la acción sin sentir,
pronto la verás parada.


***

Libro 17 - Investigaciones a la Verdad - Tomo II - Capítulo 4