martes, 1 de julio de 2014

Dos formas de buscar

En Sueño Profético decían:

Hay quien tiene al Elegido como venero que bebes porque por él pasas teniendo sed, que si la sed no sintieras, el venero se quedaba sin que la mirada dieras. Esto es describir a un caminante cualquiera.

Ahora es descripción
de otro que al venero llega,
lo mira, lo contempla
y echa su mirada al Cielo,
y sin que nadie lo oiga
está diciendo palabras
de grande Amor al Cielo,
está ofreciendo su vida
si a Dios le diera remedio
para que el hombre pensara:
¿quién puede hacer un venero?,
¿quién puede sacar de tierra
esta cristalina agua?

Éste se lleva si puede
una cántara a su casa.
No es pensando en la sed,
porque agua tiene en casa,
es por contemplar y dar
a que todos prueben
agua de aquel manantial
que sabe del caminante que ama,
o del que llega al venero
por sequedad de garganta.

Dijo uno:

Es buena comparación
con buscar al Elegido
cuando tan sólo lo buscas
por grande Amor que has sentido,
y que quieres aprender
de lo que Dios ya le ha dicho.

No necesitas de nada,
pero sí siempre sentiste
buscar a Dios de Palabras
de alguien que Dios cogió
y su Mensaje llevara.

Éste es el caminante
que se para en el venero,
pero sin beber el agua,
que lo paró el Amor,
y la Grandeza le habla.

Desperté, oí:

Hablan Aquí en esta Gloria,
y comparan para que aprendan y piensen
las dos formas de buscar.

Uno busca y buscará,
siempre que agua quisiera
y sed quisiera aplacar.

El otro contempla a Dios
en el Poder que Dios da,
para que quede la tierra
sin poder agua manchar.

Y para seguir hablando
de la Grandeza de Dios,
la cántara se la lleva
para dar la explicación.

No se puede comparar
si buscas al Elegido
por saber y amar más,
o si lo buscas diciendo:
“Dios me debía de dar”.

Dios, si me cura, Lo busco,
y si no, ¿qué más me da?

¿Qué más me da que haya Gloria,
si Dios cuando yo Lo llamé,
no acude, y mi pensar
lo aparta de mi memoria?

Esta gran meditación
es más grande para el que ame.

Pues si piensas en los dos,
es un sólo hombre grande.

Si el Elegido te enseña,
es razón para buscarle.


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Pag. 76-77-78