jueves, 3 de julio de 2014

En la página primera

En Sueño Profético decía Tomás de Aquino:

Es querer decir no al sí, el no querer decir que estos Escritos son de Aquí, mandados para Enseñanza del hombre. Estos Escritos se recargan por ser Dios el que los manda dictar. La enseñanza del hombre se cobra a buen precio, se enseña sin Amor, y se procura que no supere al profesor.

Yo, Tomás de Aquino, doy mi nombre para el que mi Teología –la que ahí tengo– quiera, ponga estos Dictados en la página primera, y yo mismo te aseguro que te inclinarás más por ésta, por irla yo aquí dictando. El teólogo que quiera, tiene manantial ahí, que desde esta Gloria mandan que brote el agua. Con un solo tema que el teólogo quisiera desmenuzar, tendría para dar grandes explicaciones. Ya es tiempo pasado de sobra, para que el hombre exigiera publicación de estos Arrobos, de esta unión que Dios Padre quiere que sea por todo hombre leída y reverenciada. El hombre se contradice en estas dos palabras: habla de Dios como Vivo, y no acepta el Mensaje porque cree que está Muerto. No es el Comunicante el que dice estas Palabras, soy yo, Tomás de Aquino, el que digo que Dios habla, habla y a muy pocos de esa Tierra; habla a pocos por saber que no Lo aman; pero siguen las ofensas; y podrían no amar, publicar y que otros amaran.

Desperté, oí:

Hoy es Tomás el que dice este Dictado.

Éste fue uno de los grandes teólogos
que a la Tierra fue mandado
su espíritu a una materia,
para que nombrando al Cielo,
todos le llamaran Santo.

Al Cielo nombra primero
con el saber enviado,
porque tú quieres saber
para irlo enseñando.

No puede haber teólogo
que lea y quede callado,
cuando lea los Escritos
que Tomas haya dictado.

TOMÁS DE AQUINO


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Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Capítulo 2