miércoles, 29 de octubre de 2014

A los niños les enseñaron a amar

En Sueño Profético hablaban de la incomprensión que existe entre el que mucho ama y poco ama.

Dijo uno:

Veníamos un día con el Maestro de predicar por caminos que nunca habíamos pasado. Se levantaron unos que sentados estaban en el suelo y se dirigieron al Maestro haciéndole esta pregunta:

   –¿Tú eres Dios?

Contestó el Maestro:

   –Son pocos los que dicen el Nombre de mi Padre viéndome a Mí como Hombre. Tú tienes que amar mucho para conocerme sin que haga prodigios. Me ha conocido tu espíritu sin necesidad de tus ojos.

Seguimos caminando y vimos a dos que se apartaron del camino, y al paso se pusieron a habar mal del Maestro, pero en tono que nadie oiría. Se desvió el Maestro de nosotros y acercándose a ellos le dijo a uno:

   –Tú estás hablando mal de Mí porque crees que no voy en este grupo. Te voy a repetir lo que el espíritu del mal te ha dicho que digas: “Éstos son amigos de ese que dice que es el Dios del Cielo y que su Reino no es de este mundo. ¡Ve a ver quién es…! Tú Me insultas porque no amas ni quieres.

Quedaron sin dar paso cuando vieron que el Maestro les dijo lo que los demás no habían oído por decir palabras demasiado apagadas.

A lo largo de nuestro caminar, al pasar por una plaza, vimos a unos niños que despreciando sus juegos, corrieron, apartando a todos, y se cogieron a las Piernas del Maestro gritando:

   –¡Maestro, enséñame los ángeles que dice mi madre que tienes!

Y señalando a todos los niños, hizo que se vieran con alas, y dijo estas Palabras para sus oídos:

   –Como habéis amado, habéis conocido al Hijo, y mi Padre os traído su Gloria.

Desperté, oí:

El primero conoció porque amaba.

El segundo no ama e insulta dudando de quién era.

Y ya los terceros, como no llegan al cuello, Le abrazan sus adoradas Piernas, y el Amor le hace que sientan.

A los niños les enseñaron a amar, y a Dios conocieron al pasar.

Para Dios ángeles eran, y Dios quiso que se vieran.

No conoce la edad, conoce el Amor.

El niño no tenía un metro, y a Dios puso bien contento.

Copia del niño que amó, y las Piernas abrazó.


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Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - C4