lunes, 27 de octubre de 2014

Juan hablaba Caridad

En Sueño Profético hablaban de la Caridad y de las formas que se puede hacer Caridad, pero Caridad cristiana:

La Caridad cristiana no te cansas de hacerla porque Dios es el que allí espera.

Dijo uno:

La Caridad, muchos la empiezan y pocos la siguen. La Caridad está en las obras, y la firman las palabras. Hay quien da caridad en palabras y no la puede sellar con obras. Esta caridad es más corriente.

Dijo uno:

Yo vi muchas veces a Juan de Dios ir buscando donde la Caridad llevar. Lo acompañe varias veces, y era difícil contar la Caridad que él hacía. Retira tanto la enfermedad, el mal olor y la miseria, que si no vas lleno de Dios, no puedes…

Voy a dejar esta estampa que yo presencié y la refería cuando oía hablar de Juan. Si hablaban bien, no podía callar y refería esto que aquí queda escrito. Y si hablaban con ira y con desprecio, los callaba la Justicia de Dios:

“Me llevó a una vivienda donde había un matrimonio con un hijo de 15 años paralítico en un camastro. Al padre hacía meses que lo atormentaban unas fiebres que le tenían la boca llena de costras que le habían dejado las vejigas. La mujer, flacucha, apenas podía con unos canastos de verdura que ellos sembraban en aquella poca tierra que rodeaba la casa. Fue llegar, y abrazarlo el padre –cuando Juan llegó a la cama–, y a la vez abrazaba al paralítico, por estar los dos camastros juntos. Sacó Juan un medicamento que era alimento curativo, y con gran Amor se lo dio alzándole la cabeza. Y se fue al sitio del hijo, lo incorporó, lo vistió, le dio unas muletas, y una pierna que arrastraba le hacía caminar con su paciencia. Pues esto lo hacía, más de medio año, a diario. Ya que se marchaba, dejó en la mesa unas monedas, y se marchó diciendo: ¡hasta mañana!

Desperté, oí:

¿Quién hace esta Caridad,
si no lleva a Dios consigo?

¿Quién puede decir “no es Dios”,
si visitas estos sitios?

El se acercaba al enfermo,
porque Dios en él vivía.

Y no pensaba en el mal
que un contagio le daría.

Juan hablaba Caridad,
y sus obras sellarían.

El que la haga sin Dios,
antes que empiece, termina.


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C4