viernes, 3 de octubre de 2014

El sí de Dios es el calor de las Palabras

En Sueño Profético decían:

Ella lleva la respuesta al mando del hombre y nunca hará lo que el hombre mejor vea si en ella no hay un sí por dentro. Ella da iniciativa que a veces forma escándalo y el sí de Dios por dentro le está alentando, pero en silencio. En tal silencio, que ya salen las palabras con su colocación, ellas ya están preparadas para su momento, para retirar a otras y ellas anclarse.

El sí de Dios es el calor de las Palabras, es el arroparlas y abrocharlas. ¿Cómo el hombre no ve esto cuando el Elegido habla?

¡Hombres necios de la Tierra con cargos de bienes, pero sentidos atrofiados para no ver estos bienes!

¡Hombres que niegan un nada y el Mando de Dios no siguen por creer que ahí se quedan, con sus bienes y su mando!

Dios sigue y atrás ellos se quedan, pero algo notan que ellos mismos se hacen el daño con lo que ellos no quisieron.

Desperté, oí:

Más llano estará el camino cuando tú Servirlo quieras y el hombre Ponerle pinchos.

El sí de adentro te lleva y el sí dejará la huella para que hagan recuerdo del precio de la moneda.

Pero les vendrá el sufrir cuando vean la moneda lejos, aunque la crean cerca.

No hay cosa más recordada, con más silencio y sufrir, que cuando piensas, sin querer, “yo a Dios no serví”.

Con esto ya llevas peso que va tirando de ti, aunque estés suelto y no preso.

Pues si no sigues a Dios Él no hace retroceso.

Ya irá quitando Él los necios impedimentos.

Junco que nace en el río queriendo parar corriente, que ya lleva su destino.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V - Preámbulo