jueves, 2 de octubre de 2014

Grandísimo su martirio

En Sueño Profético hablaban de los Discípulos. Decían:

Los Discípulos tuvieron grandes satisfacciones cuando vivieron la vida material con el Maestro, pero fue grandísimo su martirio.

Estando hablando esto, se presentaron cuatro y uno dijo:

   –Ya estamos los justos.

Faltaban Juan, Santiago, Pedro y Andrés. Y dijo Pedro:

   –Siempre que los que hayan amen al Maestro, están los justos.

Dijo Santiago:

   –Pedro, cuenta lo que ocurrió viniendo de Judea.

   –¡No me recuerdes el hecho, que bastante mal rato pasamos! –contestó Pedro.

Quedaron todos intrigados, pero Juan y Andrés insistían:

   –¡Cuéntalo, Pedro, para que vean quienes son los samaritanos!

   –Pues veréis: Veníamos un día los cuatro de terrenos de Judea. Habíamos estado predicando, cumpliendo letra por letra lo que el Maestro nos explicó, y habíamos dejado al pueblo eufórico. Nos encontramos con unos cuantos samaritanos y abrieron su boca para faltarle al Maestro. No Lo  conocían a Él, y por si fuera alguno de nosotros, nos atajaron el paso y dos o tres dijeron: ¿Cuál de aquí dice que es Dios? ¿Cuál dice: Yo Soy el Maestro? No lo dejé terminar, y sin poner pies en suelo, no puedo explicaros el bote que di hacia ellos. No sé cómo ellos me verían que a coro contestaron: ¿Es que tú eres judío? No yo soy samario, pero el Hijo del Hombre es judío, y para que Pedro calle tiene que oír sólo alabanzas. ¡Si vosotros os sentarais un día al lado del Maestro, cuando nos da la Palabra para que por allí la llevemos…! Nos vamos de su lado sin gusto y sin contento, pero todos respetamos el Mando de este Maestro.

Desperté, oí:  

Si yo no Amo al Maestro tanto como Él sabía, yo no detengo mis manos al oír que Lo ofendían.

Pero sé, que si sufría al oír insultos a Él, más hubiera sufrido si quejas de Pedro Le llegan también.

Es grande placer el Amar. Peor horrible sufrimiento es callar.


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Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - C4