jueves, 16 de octubre de 2014

Si Dios habla, es normal

En Sueño Profético decían:

Lo normal es normal por la normalidad que tiene. No hay cosa normal, que haciendo su actuación, normalidad se esconda. Todo lo que el hombre haga normal, se avala solo.

Apareció una mujer amamantando a un niño, tan normal, que dijo el que explicando estaba: “¿a quién le extrañaría esta escena de esta madre enamorada de su hijo? Y sin verle una falta, ángel del Cielo le dice, y fijo que Dios no se enfada. Porque no se enfada Dios por lo normal que le habla. Cien veces que la observarás, la verías siempre mirándolo, y por ninguno lo cambia. No tendrías que preguntarle si es hijo de sus entrañas. Esta pregunta haría, sus ojos llenos de lágrimas. Y un marido enamorado de una mujer muy santa, que con su Amor a la Gloria, los pecadores quitara, ¿no sería esto normal, que este hombre la amara? Que no amaba a la mujer, que amaba al que ella amaba. ¿Quién aquí preguntaría: “tú a tu mujer la amas”? Viendo esto tan normal, la pregunta no hace falta.

Aquí cuento yo una estampa que yo y otro observamos un día cuando íbamos por el campo:

Iban unos zagalillos
con unas cabras pastando,
también un hombre con ellos.

Pues a los tres los observamos,
y normal fueron pasando.

Los zagalillos corrían
como pájaros volando,
hasta hacían canturreo
con el aire de sus brazos.

Las cabras,
con su cabeza por el suelo,
y su hocico rebuscando,
mientras el cabrero, lento,
su vara iba pelando.
Las cortezas de la vara,
sus lentos pasos pisando.

¡Qué normalidad hacía
esta estampa en el sembrado!

Desperté, oí:

A todo lo que es normal,
normal tienes que nombrarlo.

Esto no sería normal:
si al cabrero ves saltando,
las cabras sin hocicar,
y los chiquillos llorando
sin fuerzas para jugar.

Estudia lo que es normal,
y verás normal hablando
a Dios en cualquier lugar,
que ya no verás normal
a la persona actuando.

Es normal lo que es normal,
porque Dios está actuando.

Si Dios habla, es normal.

Lo que no es normal
es que el hombre dude
después de llamar.


***

Libro 14 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo II - C1