jueves, 23 de octubre de 2014

El hombre no quiere la Gloria

En Sueño Profético decían:

El hombre no quiere la Gloria. Y el que la quiere, la quiere sin hacer lo que Dios manda. Aprendiz que hace mal lo que el maestro le manda, porque así él lo cree bien. Pero no es de la enseñanza que el maestro o profesor le enseñaba. Pero éste, puede ser que al maestro le saque ventaja, aunque no pueda ejercer. Pero a la Enseñanza de Dios, haciendo lo que Dios manda, ¿quién enseñará mejor que Dios, con lo que hay escrito igual a esto o con Palabras que en arrobo reveló para dejar en escrito estas Palabras? Pues aquel que quiera la Gloria, tiene que cumplir sus Palabras.

Dijo uno:

Al hombre le cuesta trabajo aceptar el Amor que Dios le ofrece. Le cuesta trabajo, porque tiene que vivir vida de Amor al Prójimo y pensar en Dios en todos sus actos; vivir convencido de que Dios no tiene sitio, de que todo está en Él. Que el pecado es el personaje que se enfrenta con sus Palabras y su Enseñanza, para que el hombre pierda la Gloria, que todo es Pureza, Amor y arrepentimiento.

Desperté, oí:

¡Qué palabras,
que las tres te dicen
tres Dioses: Uno!

Pureza: el Padre.

Amor: el Espíritu que engendra al Hijo.

Y arrepentimiento: Dios Padre,
que se hace Hombre pero es Hijo.

Que se hace hombre
para llevar a la Gloria
al arrepentido que a Él Lo quiera.

El hombre le ve trabajo,
a amar a Dios en la Tierra.

Y no piensa que este Amor
es riqueza, pero Eterna.

¡Si este Amor,
todo es castillo,
pero de arena!

Juego que los hombres forman,
cada uno a su manera.

Si quieres ir a la Gloria,
¡despégate de la Tierra!

Pero no digas: “la quiero”,
sin que cumplas su Obediencia.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C2