viernes, 17 de octubre de 2014

La Tierra es el enemigo del Cielo

En Sueño Profético decían:

Dios da para el espíritu y para el cuerpo. Y el bien que Él da, ya sirve para lo Eterno.

Pero cuesta grande trabajo llegar esto a comprenderlo.

Todo lo que hagas por Dios, Él te dobla el bien que has hecho. Que este bien puede ser al espíritu o a mantener el cuerpo.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

Si el Elegido manda y exige, no manda y exige él. En este mandar y exigir, ya pone su sufrimiento.

Sufrimiento que debería quitarle a muchos el sueño. Sufrimiento que, si piensas, es para dar fruto a otro; es querer que sepa el mundo lo que Dios dice en el Cielo; es querer que no se pierda ningún espíritu que tenga cuerpo; es querer de avaricia, para acarrear al Cielo; es un querer no comprendido como no te desprendas del suelo, como no veas que la Tierra es el enemigo del Cielo, presentando cosas falsas, nunca con deseo de querer saber del Cielo.
 

Desperté, oí:

La Tierra le da importancia
a aquello que dice el hombre:
“esto, hoy, no hay quien lo haga”.

Porque aquél que lo hizo,
de su cuerpo ya no hay nada.

Y si no hay cuerpo,
entonces le da importancia.

Pero que esta importancia,
de la Tierra no pasa.

La importancia hay que darla
a aquello que no se acaba.

Al que ahí hizo el bien
con el Mando que Dios manda.

Y Aquí Dios le sigue mandando
para que siga Enseñanza.

La enseñanza de la Tierra,
el hombre la abraza, la reverencia
y la paga a grande precio.

En la Enseñanza del Cielo,
el hombre hace sufrir
y la paga con desprecio.


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C7