jueves, 9 de octubre de 2014

Si practicas el bien, el bien escolta te hará

En Sueño Profético decían:

Si practicas el bien,
no sabes hacer el mal.
Si practicas el bien,
el bien escolta te hará.

El bien es agradecido,
y buen sitio te pondrá
para que quede bien claro
Dios, Amor y Caridad.

Todo aquel que esto viva,
se quedarán muy atrás
las palabras del que quiera
decir mentira a verdad,
porque lo que se ha nombrado
es puro Mando actuar,
es pura Doctrina Cristiana,
que hablan sin practicar.

Dijo uno:

Decía Teresa de Ávila unas frases con una rima tan bien dada, que aquel que la oía, ya ganas le daban de hacer el bien:

¡Ay Señor, que muera antes
de que no siga tus pasos!
Que en cogiendo otro camino,
por fuerza te haces malo.

Esto, se lo oías a Teresa saliendo de sus labios, y bueno te hacías por fuerza. No se paraba una vez esta mujer, cuando iba por la calle, que no te hablara de Dios. Llevaba siempre un rebose, que pegaba lo Divino. Querías hablar de algo que no fuera su camino, y su Dios iba delante. A mi familia llegaba y ya todos hacían rueda, y varias voces se oían: “¡Teresa, hoy sí te quedas aquí!”. De allí se llevaba siempre para ella repartir. Si el convento le decía “hace falta allá o aquí”, siempre tenía dinero y ayudaba a su sufrir. Decía, que con dinero, más lejos podía ir, más cundiría sus noches, que estando en oración, Dios bajaba de su Cielo, y sin ella puerta abrir, ni en la entrada ni en la ida, oía el techo crujir, y ya desaparecía la Gloria que estaba allí.

Desperté, oí:

Aunque no habla Teresa,
hablan lo que oyeron de ella.

Esta familia tenía
capital de buena herencia,
y siempre estaban dando
a la Santa de Teresa.

Santa, como le decía
el que sabía lo que era.

El que sabía que iba
por calles, por carreteras,
siempre con el mismo fin:
de que a Dios Lo conocieran.

Siempre practicando el bien,
para que Dios no sufriera.

Siempre contando sus éxtasis,
aunque al final loca fuera.

Que era loca para aquel
que en Dios no creía, ni en Gloria.


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pag. 208-209-210