domingo, 12 de octubre de 2014

Preocupación de Dios, preocupación del hombre

En Sueño Profético hablaban y a todas las palabras le ponían comparación, o sea, hechos del espíritu con hechos de la carne.

Y uno dijo:

Este Mensaje se puede titular “Preocupación de Dios, preocupación del hombre”. La preocupación de Dios, el espíritu; la preocupación del hombre, la carne. Sufrimiento de Dios, la desobediencia (teniendo el Poder infinito); sufrimiento del hombre, no poder hacer más fuerte la violencia.

El hombre no vive para servirse de la carne, el hombre vive para ir detrás de ella. Para ser servidor de grados muy por debajo del espíritu, general que deja que mal le obedezca el soldado porque su mando él desconoce.

¿Cuántos hombres tienen veinte años y no saben las Leyes de Dios por falta de no haberlas enseñado o por no hablar de ellas? No hay ningún hombre que tenga veinte años y no sepa que tiene que presentarse al servicio de la patria, como el hombre tiene mandado. Ya puedes tener un hijo sólo que siempre estuviste cuidando, pero tu mismo le dices “tú tienes que ser soldado”, con qué respeto le hablas, sin gritos y sin escándalo. Desde bien chiquillo ya haces que vaya pensando para que vea normal la enseñanza que le has dado “no robes, que los guardias lo ven todo y te meten en la cárcel”.

Todos quieren ser talentos temporales. A veces, sin terminar aquello que creen tan grande, reciben la Luz del Cielo para que cambien caminos, porque aquellos no sirvieron. Si se hizo abogado sufría perdiendo pleitos y si quería ganarlos estaba en contra del Cielo.

Estas son las enseñanzas que al hombre tienen sin sueño.

Desperté, oí:

En todas estas enseñanzas no se enseña la de Dios.

El hombre nace y muere oyendo: “Quiero que sea grande talento, voy a dejarle tal o cual herencia”.

“Cuando sea mayor quiero que sea...”, ya están hablando en la cuna nombres de algunas carreras.

Pero Dios oye sufrir, porque su Nombre no lo nombran.

Al espíritu lo dejan abandonado y sin ropa. Que la ropa es la Enseñanza de que no olvide la Gloria para que pueda volver, al siglo o a la hora.

Al siglo es él el responsable y a la hora son los padres si no pensaron en la Gloria.

Que aunque aquí tenga el retorno quedan los padres en deuda.

Este Mensaje su nombre es “Preocupación de Dios, preocupación del hombre”.

Preocupación de Dios: el espíritu.

Preocupación del hombre: la carne.

Afina inteligencia y valora lo que vale.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V - Pag. 22-23-24-25