sábado, 15 de mayo de 2010

El Arrobo es el Medicamento - Libro 45 - Te Habla el Profeta - Tomo VI - Pag. 113-114


Quedé dormida con este pensar: “Señor, aunque sea corto el ArroboDesprendimiento del espíritu por la Fuerza del Mando de Dios y obediencia en la carne esperando el retorno del Mando (L.76-Pag.73-74-75), que no me falte. Que entonces me siento más mala”.

En Sueño Profético decían:

Aunque sea corto, el Arrobo no falta. Por ser el Medicamento que a espíritu y cuerpo le hace falta. Le hace falta para callar a los que no creían que esto iba a llegar donde ha llegado.

Dijo uno:

Pero todavía tiene que formar más escándalo. Hoy no hay, en el sitio que esto está pasando, quien pueda presentar los reconocimientos que el Elegido tiene, que archivados están. Por esto quisieran los espíritus del mal que el Elegido en la cama se metiera.

Todos que tienes a tu mando que se presenten con tus encargos, diciendo que de Aquí va el mando. Y no importa que digan que tu cuerpo está malo.

Desperté, oí:

Al enfermarse tu cuerpo te quita las alegrías que al Prójimo llevas todos los días.

Decían en la Gloria que se ve tu espíritu al mando de Dios.

Que esto se ve porque aunque el cuerpo esté enfermo, lo que tú quieres es que Dios no deje el Arrobo.

“Señor, sin tu Mando la vida no es vida. Aunque el cuerpo esté malo, en Ti pongo mi confianza. Lo que mandes yo lo abrazo.

Lo que quiero es que el Mundo sepa que Dios está hablando”.


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