sábado, 8 de mayo de 2010

Vivir como el animal - Libro 80 - Investigaciones a La Verdad - Tomo XIII - Pag. 73-74


En Sueño Profético hablaban del saber del hombre, decían:

El hombre, todo el saber, todo el adelanto y toda la cultura es para el cuerpo y al espíritu no lo nombra para nada. Si piensas esto, ves que le hacen faltan Estudios Divinos, que son los Eternos. Que son los que hablan del espíritu y te dan Enseñanza, que la puede aprender el que quiera sin costarle dinero.

Dijo uno:

El espíritu estudiado quitaría muchos pecados que el hombre no puede quitarlos. El espíritu es el que lleva al cuerpo, lo mismo a lo malo que a lo bueno. El cuerpo es el que deja al espíritu al descubierto, y si es de Dios, rechaza pecado, porque pecado es todo lo que está en contra de los Mandamientos.

Dios dejó dichas estas Palabras para que el hombre las cumpliera y ya tendría sitio en su Gloria. Si el hombre respetara estas Palabras sí sería sabiduría, cultura y adelanto. Pero, ¡cómo va a ser cultura y sabiduría luchar por el zapato y no ocuparte del pie!

Desperté, oí:

El estudio del espíritu debería ser obligatorio para que el cuerpo no cometiera crimen, robo ni adulterio.

Estando el espíritu estudiando ves lo que es de Dios o lo del diablo, que éste es el que tiene al Mundo endemoniado.

Todo lo que hace daño se vigila y se aparta del cuerpo, esto en los alimentos.

Pues vigila y enseña a que el espíritu viva como Dios manda, aunque no obliga.

La Enseñanza del espíritu hace falta al adelanto y a la cultura.

Y ya, sólo llegaría la muerte por Dios mandada.

El hombre llama adelanto a los armamentos de guerra que más aprisa maten los cuerpos.

Y a vivir vida de animal, despreciando documentos que del pecado podrían quitar.

A esto llama adelanto, a vivir como el animal.


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