jueves, 6 de mayo de 2010

No ha faltado ni un día el Mensaje - Libro 79 - Te Habla El Profeta - Tomo X - Pag. 157-158-159


En Sueño Profético decían:

Al que no vea aquí el Poder de Dios le falta creencia y Amor. ¿Quién puede decir como este Elegido: “Dios me habla”? Aquí están los Libros, dictados por Dios desde el año 1954. Todos los días tiene un Arrobo de espíritu y un Sueño Profético con Visión de la Gloria y Mando para que se publique todo lo que no es de la Tierra. Pues que comparen esta Enseñanza con la Palabra que Dios dejó en la Tierra, cuando bajó con Cuerpo a vivir con el hombre, para que sus cuerpos vivieran los Mandamientos, y ya no perdieran la Gloria, que es donde está la Vida Eterna.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Como este Elegido de Dios no hay otro que diga lo que Dios aquí está diciendo. Esto tiene una Grandeza tan grande que no puede estar oculta, que lo justifican los Mensajes que están en los Libros publicados.

Ya se va a decir que desde el año que se ha dicho en el Mensaje al día de hoy, no ha faltado ni un día el Mensaje. Y pueden leer y comparar que ningún Mensaje hay igual.

Dicen en la Gloria que esto es grande alegría para el que cree en Dios y en la otra Vida. Los que viven nombrando a Dios por sus cargos, llamándose cristianos sin vivir los Mandamientos de Dios, van haciendo daño.
Decían:

Si tú no vas cumpliendo la Palabra de Dios, el que te vea sigue tu camino y el de Dios no lo vive. Pues esto es lo que van pregonando estos tiempos con avance satánico.

Desperté, oí:

El hombre debería amar a Dios y creer esta Enseñanza, y ya cuando le llegara pecado diría estas palabras:

“Vete tentador Demonio
que aquí ya estás fracasado.
Me pase lo que me pase
a Dios Lo busco y Lo llamo.

Vete donde te reciban,
que aquí quedas fracasado,
porque las fuerzas de Dios me iluminan
para decir: “Demonio,
que mi Dios me ha enseñado
a que conozca a los espíritus malos”.

Termina el Mensaje diciendo:

Pon en tu pensar alegría, porque Dios cada día te mandará más.

Que estas alegrías también las reciben los que creen en Dios.

Pues estas alegrías hacen falta para que amen a Dios, Lo busquen y para que Lo llamen.

Tenía alegría antes de que me llegara el sueño, pero cuando me desperté más alegría tenía al oír las Palabras que Dios me dictaba con su Mando.


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